domingo, 5 de junio de 2011

CAPACIDAD E INCAPACIDAD


Capacidad e Incapacidad de Ejercicio

Artículo 42.- Plena capacidad de ejercicio
Tienen plena capacidad de ejercicio de sus derechos civiles las personas que hayan cumplido dieciocho años de edad, salvo lo dispuesto en los artículos 43 y 44.

“A esa edad (la ley supone que) la persona está dotada de suficiente madurez intelectual, equilibrio psicológico, poder de reflexión y sentido de responsabilidad para ejercer, por sí misma y sin necesidad de asistencia, los derechos de que es capaz desde su nacimiento.”

Capacidad de Goce.
Atribución que tiene una persona, en el sentido de ser titular de derechos.

Capacidad de Ejercicio.
Atribución de la persona de ejercitar por sí mismo los derechos a los que tiene (por) capacidad de goce.


Artículo 43.- Incapacidad absoluta
Son absolutamente incapaces:
1.- Los menores de dieciséis años, salvo para aquellos actos determinados por la ley.
2.- Los que por cualquier causa se encuentren privados de discernimiento.
3.- Los sordomudos, los ciegosordos y los ciegomudos que no pueden expresar su voluntad de manera indubitable.

NOTA: Todos estos casos se refieren a incapacidad absoluta de “ejercicio”.

El primer caso se refiere a un tema de edad y los siguientes a aspectos de salud.
“la edad y la salud son las únicas razones atendibles para privar a una persona de la capacidad de ejercer, por sí misma, los derechos que le atribuye el ordenamiento jurídico en tanto sujeto de derecho”

Inciso 1.- “salvo para aquellos casos determinados por ley”: ver artículo 1358 (además: Artículos 455, 457, 530, 557, 645 del Código Civil).
Inciso 2.- “privados de discernimiento”: supone permanencia de estado que priva al sujeto de discernimiento.
Inciso 3.- Solo cuando “no puedan expresar su voluntad indubitablemente”.

Artículo 44.- Incapacidad relativa
Son relativamente incapaces:
1.- Los mayores de dieciséis y menores de dieciocho años de edad.
2.- Los retardados mentales.
3.- Los que adolecen de deterioro mental que les impide expresar su libre voluntad.
4.- Los pródigos.
5.- Los que incurren en mala gestión.
6.- Los ebrios habituales.
7.- Los toxicómanos.
8.- Los que sufren pena que lleva anexa la interdicción civil.


1.- Los mayores de dieciséis y menores de dieciocho años de edad.

 A este grupo la ley les otorga la posibilidad de realizar determinados actos jurídicos: Artículo 1358.

2.- Los retardados mentales.

“Su desarrollo intelectual es deficitario en relación con su edad. La capacidad intelectual de la persona se ha detenido y no ha evolucionado en consonancia con su edad.”

Escala para establecer el cociente intelectual.

Estado
Cociente Intelectual
Normal
90 – 109
Normal – Torpe
80 – 89
Fronterizo
70 – 79
Deficiente Mental
69 o menos.

Ojo: el retardado mental no está usualmente privado del discernimiento.


3.- Los que adolecen de deterioro mental que les impide expresar su libre voluntad.

Deterioro mental: proceso degenerativo de las capacidades intelectivas. Tuvieron alguna vez condición mental normal y han sufrido deterioro, menoscabo de la misma, al punto que les imposibilita expresar su libre voluntad. “NO está privada totalmente de discernimiento”


4.- Los pródigos.

Prodigalidad: 1. f. Profusión, desperdicio, consumo de la propia hacienda, gastando excesivamente. (Diccionario de la Lengua Española, Edición 22)

“dilapidador habitual, el que disipa sus bienes, el gastador desordenado o manirroto”

La prodigalidad es considerada como el “dispendio irracional del propio patrimonio”.

Según el artículo 584 del Código Civil “puede ser declarado pródigo el que teniendo cónyuge o heredero forzosos dilapida bienes que exceden de su porción disponible.”.

Para los efectos de determinar las cuotas de los herederos forzosos, concordar con los artículos 723, 725, 726, 727 del Código Civil.
El término dilapidación: malgastar.


5.- Los que incurren en mala gestión.

No se trata, como en el caso de la prodigalidad, de una tendencia al despilfarro sino de una “inhabilidad para la administración de un patrimonio”

6.- Los ebrios habituales.

La ebriedad (embriaguez) constituye la “turbación pasajera de las potencias, exceso con que se ha bebido vino o licor” (RAE). La ebriedad habitual implica el consumo de licor, en forma diaria e inmoderada, lo que impide a la persona expresar, de manera consciente y libre, su voluntad.

La embriaguez habitual constituye causa de incapacidad relativa cuando el consumo de alcohol es incontrolado, por ello el ebrio habitual no puede discernir adecuadamente el bien del mal.


7.- Los toxicómanos.

En este caso, sinónimo de “drogadicto”.

Se aplica a la persona que ha desarrollado fármaco-dependencia severa, es decir aquélla que necesita consumir alguna droga para aplacar su apetencia imperiosa de la misma. (Carlos Fernández Sessarego)

8.- Los que sufren pena que lleva anexa la interdicción civil.

En la actualidad la interdicción civil ha sido sustituida por la inhabilitación, por tal razón deberá entenderse éste inciso como: “Los que sufren pena que conlleva la inhabilitación”.

Esta incapacidad no se origina ni en la edad ni en la salud de la persona sino que encuentra fundamento en la situación de hecho en que se halla la persona como consecuencia de la imposición de la sanción, que impide, de facto, ejercer sus derechos por sí misma.


La inhabilitación debe ser entendida como la pena que limita a la persona ciertos derechos distintos a la libertad ambulatoria. Ésta puede ser “absoluta”: cuando se priva de todos los derechos contenidos en el artículo 36 del Código Penal o “relativa”, cuando se priva solo algunos derechos señalados en el citado numeral.

CODIGO PENAL.

“Artículo 36.- Inhabilitación
La inhabilitación producirá, según disponga la sentencia:

1.            Privación de la función, cargo o comisión que ejercía el condenado, aunque provenga de elección popular;
2.            Incapacidad para obtener mandato, cargo, empleo o comisión de carácter público;
3.            Suspensión de los derechos políticos que señale la sentencia;
4.            Incapacidad para  ejercer por cuenta propia o por intermedio de tercero profesión, comercio, arte o industria, que deben especificarse en la sentencia;
5.            Incapacidad para el ejercicio de la patria potestad, tutela o curatela;
6.            Suspensión o cancelación de la autorización para portar o hacer uso de armas de fuego. Incapacidad definitiva para obtener licencia o certificación de autoridad competente para portar o hacer uso de armas de fuego, en caso de sentencia condenatoria por delito doloso con pena privativa de libertad superior a cuatro (4) años; medida que debe ser impuesta en forma obligatoria en la sentencia."
7.            Suspensión o cancelación de la autorización para conducir cualquier tipo de vehículo o incapacidad para obtenerla por igual tiempo que la pena principal; o"
8.            Privación de grados militares o policiales, títulos honoríficos u otras distinciones que correspondan al cargo, profesión u oficio del que se hubiese servido el agente para cometer el delito.”


Artículo 45.-  Representante legal de incapaces
Los representantes legales de los incapaces ejercen los derechos civiles de éstos, según las normas referentes a la patria potestad, tutela y curatela.


Artículo 46.- Capacidad adquirida por matrimonio o título oficial
La incapacidad de las personas mayores de dieciséis (16) años cesa por matrimonio o por obtener título oficial que les autorice para ejercer una profesión u oficio.

La capacidad adquirida por matrimonio no se pierde por la terminación de éste.

Tratándose de mayores de catorce (14) años cesa la incapacidad a partir del nacimiento del hijo, para realizar solamente los siguientes actos:

1. Reconocer a sus hijos.
2. Demandar por gastos de embarazo y parto.
3. Demandar y ser parte en los procesos de tenencia y alimentos a favor de sus hijos.
4. Demandar y ser parte en los procesos de filiación extramatrimonial de sus hijos.”


Justificación del artículo.
El matrimonio supone determinado grado de responsabilidad y cierta autonomía económica.
La obtención de un título oficial que habilite a ejercer una profesión u oficio supone, también, indudable síntoma de responsabilidad y madurez.